Argentina, uno de los referentes de la ciencia

CIENCIA : ESTUDIO DE LA REVISTA ESPECIALIZADA “NATURE”
Argentina fue elegida como uno de los referentes de la ciencia
Figura en una lista junto con otros 18 países que lideran proyectos y aumentaron sus presupuestos del área. Los científicos argentinos dicen que el país aún necesita “un cambio de mentalidad”.
Por Valeria Román, para Clarín, 15/feb/06. Seguir leyendo en VENTADIRECTA·BIZ


La Argentina es un país líder en ciencia y tecnología? ¿Pudo serlo o ya perdió la oportunidad? ¿O aún preserva su potencial? Al menos, retiene un lugar en el mapa de las naciones que le prestan atención a la ciencia y la tecnología, como el que acaba de publicar la prestigiosa revista británica Nature.En el mapa, la Argentina figura con otros 18 países, con la cifra del presupuesto destinado a proyectos como vacunas contra el cáncer, descubrir insecticidas naturales contra las hormigas, o investigar restos arqueológicos.Por el continente americano, sólo aparecen en el mapa nuestro país, Brasil, Canadá y los Estados Unidos, el que invierte más, con 134.000 millones de dólares en investigación y desarrollo. Casi el 60% de ese dinero va a investigación relacionada con defensa. En Nature también se señala que países asiáticos, como Corea del Sur, China, India, crecieron rápido en los últimos diez años, con sus apuestas a la ciencia.

La Argentina casi triplicó el presupuesto asignado a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en los últimos tres años. Pasó de 30 millones de dólares en 2003 a 78 en 2006. Según su titular, Tulio Del Bono, la inversión estatal en actividades científicas y tecnológicas representa el 0,35% del Producto Bruto Interno durante este año. Si se tiene en cuenta la inversión de empresas privadas, el porcentaje se iría al 0,6% del PBI.

Entre otros cambios, el funcionario destacó el ingreso de más investigadores en el Conicet, el organismo que pasó de tener 67 millones de dólares en 2003 a 122 este año. Y reconoció que los científicos hacen esfuerzos excepcionales.

Sin embargo, Del Bono admitió que hay mucho por hacer. “Hoy todo funciona como un conglomerado de instituciones que se dedican a ciencia y tecnología, pero necesitamos coordinar los esfuerzos, en función de la demanda del conocimiento del sector productivo”.
Al conocer el mapa de Nature, científicos y ex funcionarios del área dieron su opinión a Clarín sobre cuál es el lugar de la Argentina. La mayoría coincidió en que falta un cambio de mentalidad para que el país se apoye en la ciencia y la tecnología como motores del desarrollo.

Carlos Abeledo, profesor de la maestría de política científica de la Universidad de Buenos Aires y ex presidente del Conicet durante el gobierno de Raúl Alfonsín: “La Argentina sigue siendo un líder regional en ciencia y tecnología, porque hay una tradición científica. Y porque se demostró una capacidad relevante en la biomedicina, la energía nuclear, las ciencias agrarias, el desarrollo de satélites, la biotecnología y la informática. Pero su potencial está por desarrollarse plenamente. Como suele decir el científico Marcelino Cereijido, es necesario que el país se apoye en la ciencia y no sólo que apoye a la ciencia”. Según Abeledo, el sector privado debería invertir más. “Mejorar el liderazgo de la Argentina no depende sólo de un gobierno”.
Ricardo Ferraro, profesor de política tecnológica de la UBA, que estuvo a cargo del programa Conocimiento y Sociedad durante el gobierno de Fernando de la Rúa, sostuvo: “Somos sólo un caso de referencia en el continente, pero no lideramos nada. Nos distinguimos por los dos premios Nobel y por un conjunto de gente de muy buen nivel que jugaría en primera si el país les diese a las ciencias y a las tecnologías los lugares que les corresponden”. “Se necesita que los argentinos hagan una utilización social de la ciencia y la tecnología —afirmó Martín Isturiz, investigador en inmunología de la Academia Nacional de Medicina y ex presidente de la Sociedad Argentina de Investigación Clínica—. También hace falta un debate serio sobre cómo y en qué se invierte y que se lleguen a consensos sobre las políticas a implementar entre el poder político, las universidades, las sociedades científicas, entre otras agrupaciones”.

En tanto, Hugo Scolnik, profesor en computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, opinó que “no somos líderes excepto en la asombrosa capacidad para lograr proyectos importantes con presupuestos paupérrimos. Por ejemplo, tengo un subsidio de la UBA que da como resultado 10 centavos de peso por día por investigador”. Para Scolnik, es vital que se paguen salarios decentes, que haya un cambio de mentalidad para conectar el sistema científico y tecnológico masivamente con el aparato productivo y que se termine con incentivos que son sólo un plus salarial en negro”.

Ver El artículo en Clarín

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